07 diciembre 2005

¿Escroto humano?


La primera información escrita del hallazgo de huesos de dinosaurios se remonta al siglo XVII. En 1677 Robert Plot, primer conservador del Ashmolean Museum de Oxford, publicó su "Natural History of Oxfordshire". En este libro se describe y se figura un fragmento distal de un gran fémur que Plot interpretó como perteneciente "a un hombre o, al menos, a algun otro animal", probablemente, según Plot, a uno de los elefantes llevados a Gran Bretaña por los romanos. Este resto óseo, actualmente perdido, pertenecía probablemente a un dinosaurio carnivoro (¿Megalosaurus?), y R. Brookes lo denominó Scrotum humanum en 1763. Debido al caracter poslinneano (posterior a 1758) de esta propuesta de Brookes, este binomio -que supondría la primera denominación del primer dinosaurio publicado- podría ser válido. Según el Código Internacional de Nomenclatura Zoológica no es así, y debería ser considerado como un "Nomen Oblitum" (nombre olvidado), al no haber sido utilizado por ningún autor en más de cincuenta años.

En cualquier caso, este primer resto de dinosaurio con constancia escrita y gráfica fue ya objeto de una interpretación ideológica. En el año 1768 J. B. Robinet valoró este resto desde un punto de vista seminalista: los fósiles pueden crecer en el interior de la tierra a partir de semillas de un organismo vivo. Robinet describió este Scrotum humanum como realmente perteneciente a un hombre desarrollado en el subsuelo y proporcionó detalles anatómicos sobre sus supuestos testículos.

Fuente:
Sanz, Jose Luis : Mitologí­a de los dinosaurios

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