11 diciembre 2006

Bienvenido, doctor Grant...


Supongo casi todos disfrutamos con Parque Jurásico (por lo menos con la primera entrega). Recuerdo esa etapa en la que los dinosaurios se pusieron de moda. Miles de colecciones de cromos, muñequitos, fascículos, peluches... Yo jugaba con mi padre a ver quien se sabía más dinosaurios, en una especie de exámenes en los que sólo se podía ver el dibujo. Qué tiempos aquellos.
Una de las cosas que más me fascinó de la película fue eso de los mosquitos en ámbar. Con mi primo en el campo recogíamos resina con bichos encerrados dentro. Queríamos hacer un zoo de animales partiendo de la sangre de aquellos mosquitos, como en la película pero con mosquitos recientes. La verdad es que no sé por qué nunca se me ocurrió pensar que no valía sólo con inyectarle la sangre a una rana. Pero volvimos a casa con las manos pegajosas y una bolsita con decenas de bichos envueltos en una bola de resina ennegrecida.
Esta historia tan banal, que a mí me trae tantos recuerdos, viene al caso por lo siguiente. Tras la secuenciación del ADN de la abeja me encuentro un artículo sobre la avispa más antigua jamás caracterizada: Melittosphex burmensis. La han encontrado envuelta en ámbar, por supuesto. Y con este pretexto, voy a hablar un poco de ellas en general, a sabiendas de que pocos lectores pasarán de estas líneas.

Las abejas molan. Ya dije lo mismo de las hormigas, pero es que ambas pertenecen al orden Hymenóptera, unos bichos muy apañados genéticamente y que molan casi lo mismo. Al margen de modelos absurdos de "Gen Egoísta", la genética de este orden es curiosa: los machos son haploides mientras que las hembras son diploides. Los machos son algo así como espermatozoides alados. Su única aparente función es la de nacer, reproducirse y morir. Mucho más en las hormigas. El hormiguero parece ser un sólo organismo cuyos espermatozoides vuelan para cruzarse con la primera que encuentren.Sin embargo, las abejas tienen una importancia notable en la evolución: sus linajes han evolucionado paralelamente a el de muchísimas plantas con flor (angiospermas). Tienen el honor de estar entre los más numerosos insectos polinizadores y se cree que son las culpables de la rápida diversificación de las angiospermas en la primera mitad del Cretácico. El fósil encontrado recientemente data de Cretácico temprano, y ya han podido encontrar algunos indicios morfológicos de su labor como polinizadoras. Al margen de los pelitos perfeccionados para el transporte del polen, su reducido tamaño está acorde con el de las plantas de aquel entonces.
Ahora se trata de revolver el genoma y buscar, buscar y buscar... Si alguien está interesado, leed este paper:

Science 27 October 2006:
Vol. 314. no. 5799, pp. 578 - 579
DOI: 10.1126/science.314.5799.578

Sencillo y guay. Como las abejas.

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